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Las condiciones principales para la calidad en lo que hacemos a diario, tanto en el trabajo estudiantil como en el docente y del resto de adultos son las siguientes:
CONFIANZA. Relaciones cálidas y de confianza basadas en el respeto y la cooperación, a cambio del miedo, la desconexión y la desesperanza. Preguntas para evaluar confianza: ¿Fuimos confiables con los acuerdos y las normas? ¿Nos acercamos o nos alejamos? ¿Cómo mejoramos el ambiente y las relaciones? ¿Qué logramos en equipo difícil de lograr individualmente y cómo?
AUTOEVALUACIÓN. Reflexión interna continua sobre sus propios trabajos, resultados y elecciones, a cambio de la evaluación externa y la crítica. Preguntas para evaluar el sistema de autoevaluación: ¿De qué maneras evalué mi trabajo continuamente? ¿Qué aporté continuamente? ¿Cómo le ayudé a los demás miembros del equipo a autoevaluarse sin hacer la evaluación por ellos ni aceptar mi insatisfacción?
FELICIDAD. Sensación de bienestar, de alegría y de solución de problemas, a cambio de la percepción de insatisfacción, aburrimiento y problemas endémicos. Preguntas para evaluar felicidad: ¿Cómo nos divertimos? ¿De qué manera estoy más feliz después de realizar el trabajo?
EXCELENCIA. Óptimos resultados y esfuerzo eficiente por parte de todos, a cambio de los resultados aceptables, la mediocridad y el esfuerzo disfuncional. Preguntas para evaluar la excelencia: ¿Qué logramos de lo que queríamos, debíamos y podíamos realizar? ¿Qué más logramos adicional a lo esperado? ¿De qué maneras optimizamos nuestro esfuerzo? ¿Di lo mejor de mí?
MEJORAMIENTO. Mejoramiento continuo claramente identificable y medible durante el trabajo, a cambio del estancamiento, el desmejoramiento y las generalizaciones sobre el mejoramiento sin especificidad ni evidencia. Preguntas para evaluar mejoramiento: ¿En qué mejoramos específicamente? ¿Qué evidencias tenemos del mejoramiento? ¿Cuáles datos estadísticos recogimos durante el proceso o el trabajo para validar la percepción de mejoramiento?
UTILIDAD. Utilidad percibida por todos en lo que se espera y se trata de lograr, a cambio de la percepción de inaplicabilidad y pasatiempo sin sentido. Preguntas para evaluar utilidad percibida: ¿Cómo aplicamos lo aprendido y trabajado? ¿De qué sirvió para nosotros y para los demás? ¿De qué maneras fue útil lo que hicimos?
Juan Pablo Aljure León – Julio de 2007
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