Justo Francisco Guerrero: el valor de las relaciones en una carrera global
Por Andrés Mojica, Coordinador del Centro de Exalumnos

Para Justo Francisco Guerrero, el éxito profesional no se explica únicamente por los conocimientos técnicos o los títulos académicos. Después de más de veinte años de trayectoria en las industrias de energía, infraestructura y servicios financieros en América Latina, está convencido de que las relaciones construidas con autenticidad son uno de los activos más valiosos que una persona puede desarrollar.
Egresado del Colegio Rochester, estudió Economía en la Pontificia Universidad Javeriana, donde posteriormente realizó una maestría en Economía. Más adelante, complementó su formación con un MBA en IE Business School. Su carrera lo ha llevado a vivir y trabajar en Londres, Madrid y Washington, experiencias que ampliaron su visión del mundo y fortalecieron una red profesional que continúa generando oportunidades hasta hoy.
Actualmente, se desempeña como vicepresidente de Desarrollo de Negocios para América Latina en Welligence, compañía especializada en datos e inteligencia de mercado para la industria del petróleo y el gas. Desde esta posición, trabaja con empresas operadoras, entidades gubernamentales, bancos y fondos de inversión, ayudándoles a tomar decisiones estratégicas a partir de análisis de mercado, proyecciones de producción, valoración de activos e inteligencia competitiva.
“Lo que me trajo a Welligence fue la posibilidad de conectar las diferentes experiencias que había acumulado durante mi carrera. He conocido la industria desde el operador, desde el banco que la financia y desde la relación con los reguladores. Eso me permite entender qué necesita realmente cada cliente para tomar una decisión”.
Aprender del mundo y construir una red global
Vivir y trabajar en distintos países le enseñó que cada cultura tiene su propia forma de hacer las cosas y que comprender esas diferencias es fundamental para construir relaciones de confianza.
A lo largo de los años, ha comprobado que las conexiones construidas con intención suelen reaparecer en momentos inesperados. Un compañero de su MBA es hoy colega suyo en Welligence, mientras que antiguos compañeros de trabajo en el Reino Unido se han convertido en clientes dentro de su rol actual.
Uno de los episodios que mejor ejemplifica esta idea ocurrió durante una entrevista profesional en Londres.
“Tuve una entrevista en un banco francés y, cuando entré a la sala, una de las personas encargadas de entrevistarme era Marcel Patiño, también exalumno del Colegio Rochester”.
La sorpresa confirmó algo que ya había experimentado en varias ocasiones: el alcance global de la comunidad Rochester.
“Me he encontrado con rochesterianos en diferentes compañías a lo largo de mi carrera, en distintos países y sectores. Lo que siempre me ha llamado la atención es su profesionalismo y el compromiso con el que realizan su trabajo”.
Para Justo, estas experiencias son una demostración de que las relaciones auténticas trascienden los años, las industrias y las fronteras.
“Las relaciones que uno construye con cuidado terminan volviendo, a veces en el lugar menos esperado”.
El primer laboratorio de relaciones
Cuando recuerda sus años en el Colegio Rochester, identifica allí el origen de una habilidad que ha sido determinante en toda su trayectoria profesional.
“Nunca me quedé solo con mi curso. Siempre conectaba con estudiantes de cursos de arriba y de abajo. Esa costumbre me acompañó toda la vida”.
Años más tarde, mientras vivía en el Reino Unido, esa misma red volvió a aparecer. Se reencontró con exalumnos de promociones muy anteriores a la suya que también desarrollaban sus carreras en el exterior. Aunque nunca coincidieron en el colegio, el vínculo Rochester sirvió como punto de conexión inmediato.
“La red de exalumnos funcionó a miles de kilómetros de distancia y entre personas que ni siquiera compartieron generación”.
La tolerancia como ventaja profesional
Entre los valores que más han influido en su desarrollo personal y profesional destaca la tolerancia.
“Escuchar opiniones distintas y entender que cada persona tiene algo que decir es fundamental. En el trabajo, especialmente cuando uno interactúa con personas de otras culturas, ese valor se vuelve aún más importante”.
En su experiencia, muchas veces la diferencia entre un acuerdo exitoso y un malentendido radica simplemente en la capacidad de escuchar antes de responder.
La lección que entendió años después
Entre los profesores que marcaron su paso por el Colegio Rochester, recuerda especialmente a Jorge Mejía, su profesor de Matemáticas.
En lugar de utilizar un sistema tradicional de calificaciones, premiaba el trabajo con estrellas. Lo que los estudiantes no sabían era que aquellas estrellas representaban realmente su desempeño académico.
“No entendí completamente la lección sino años después, cuando ya era economista. Sin decirlo, había diseñado un incentivo perfecto. Todos queríamos resolver más ejercicios porque queríamos más estrellas. El resultado era exactamente el aprendizaje que él buscaba”.
Hoy, cada vez que piensa en liderazgo, motivación o diseño organizacional, vuelve a recordar aquella experiencia.
Hacer que las personas crean en una estrategia
A lo largo de su carrera, uno de los desafíos más complejos fue estructurar un proyecto de energía en una compañía del sector downstream, obtener todas sus aprobaciones y finalmente concretar su venta.
El reto no era únicamente técnico o financiero. También implicaba comprender las prioridades de cada una de las personas involucradas en el proceso.
“Aprendí que un buen proyecto no avanza solo porque esté bien diseñado. Avanza cuando las personas que tienen que aprobarlo sienten que también les pertenece”.
Esa misma lección ha guiado algunos de sus logros más significativos: lograr que la estrategia deje de ser un documento y se convierta en proyectos reales ejecutados por equipos alineados alrededor de una visión común.
Lo que distingue a los exalumnos Rochester
Cuando observa la comunidad de exalumnos, encuentra una característica que se repite sin importar la profesión escogida.
“Los egresados del Rochester son apasionados por lo que hacen. Tenemos artistas, escritores, médicos, deportistas, personas dedicadas a la política pública e incluso un presidente de Colombia. Son caminos muy distintos, pero en todos veo la misma convicción de hacer bien aquello que eligieron”.
Un mensaje para las nuevas generaciones
Después de una carrera construida entre diferentes sectores, países y culturas, su consejo para los estudiantes es claro:
“Nunca dejen de aprender. Cada lugar al que lleguen debe convertirse en un laboratorio. Ya sea un nuevo trabajo, una nueva industria o un nuevo país, siempre habrá algo que aprender. Y construyan relaciones genuinas. Interésense de verdad por las personas y por sus historias. Más de una vez fueron esas conexiones las que me abrieron una puerta que nunca imaginé encontrar”.
Justo Francisco Guerrero: The Value of Relationships in a Global Career
By Andrés Mojica, Alumni Center Coordinator
For Justo Francisco Guerrero, professional success cannot be explained solely by technical knowledge or academic degrees. After more than twenty years of experience in the energy, infrastructure, and financial services industries in Latin America, he is convinced that relationships built on authenticity are among the most valuable assets a person can develop.
A graduate of Rochester School, he studied economics at the Pontificia Universidad Javeriana, where he later earned a master’s degree in economics. He subsequently rounded out his education with an MBA from IE Business School. His career has taken him to live and work in London, Madrid, and Washington, D.C.—experiences that broadened his worldview and strengthened a professional network that continues to generate opportunities to this day.
He currently serves as Vice President of Business Development for Latin America at Welligence, a company specializing in data and market intelligence for the oil and gas industry. In this role, he works with operating companies, government agencies, banks, and investment funds, helping them make strategic decisions based on market analysis, production forecasts, asset valuation, and competitive intelligence.
“What brought me to Welligence was the opportunity to connect the various experiences I had accumulated throughout my career. I’ve come to know the industry from the perspective of the operator, the bank that finances it, and the relationship with regulators. That allows me to understand what each client truly needs to make a decision.”
Learning from the World and Building a Global Network
Living and working in different countries taught him that every culture has its own way of doing things and that understanding those differences is essential for building trusting relationships.
Over the years, he has found that connections made with intention often resurface at unexpected moments. A classmate from his MBA program is now his colleague at Welligence, while former coworkers in the United Kingdom have become clients in his current role.
One of the episodes that best illustrates this idea occurred during a job interview in London.
“I had an interview at a French bank, and when I walked into the room, one of the people interviewing me was Marcel Patiño, also an alumnus of Rochester School.”
The surprise confirmed something he had already experienced on several occasions: the global reach of the Rochester community.
“I’ve run into Rochester alumni at different companies throughout my career, in various countries and industries. What has always struck me is their professionalism and the dedication with which they do their work.”
For Justo, these experiences demonstrate that authentic relationships transcend time, industries, and borders.
“The relationships you carefully build eventually come back to you, sometimes in the most unexpected places.”
The First Laboratory of Relationships
When he looks back on his years at Rochester School, he identifies that time as the origin of a skill that has been pivotal throughout his entire professional career.
“I never limited myself to my own grade level. I always connected with students from grades above and below me. That habit has stayed with me my whole life.”
Years later, while living in the United Kingdom, that same network resurfaced. He reconnected with alumni from classes long before his own who were also pursuing their careers abroad. Although they had never crossed paths at school, the Rochester connection served as an immediate bond.
“The alumni network worked thousands of kilometers apart and among people who didn’t even belong to the same generation.”
Tolerance as a Professional Advantage
Among the values that have most influenced his personal and professional development, tolerance stands out.
“Listening to different opinions and understanding that everyone has something to say is essential. At work, especially when interacting with people from other cultures, that value becomes even more important.”
In his experience, the difference between a successful agreement and a misunderstanding often lies simply in the ability to listen before responding.
The Lesson He Learned Years Later
Among the teachers who left a mark on his time at Rochester School, he especially remembers Jorge Mejía, his math teacher.
Instead of using a traditional grading system, he rewarded work with stars. What the students didn’t know was that those stars actually represented their academic performance.
“I didn’t fully understand the lesson until years later, when I was already an economist. Without saying it explicitly, he had designed a perfect incentive. We all wanted to solve more problems because we wanted more stars. The result was exactly the learning he was aiming for.”
Today, every time he thinks about leadership, motivation, or organizational design, he recalls that experience.
Getting People to Believe in a Strategy
Throughout his career, one of the most complex challenges was structuring an energy project at a company in the downstream sector, securing all the necessary approvals, and finally closing the deal.
The challenge wasn’t solely technical or financial. It also involved understanding the priorities of each person involved in the process.
“I learned that a good project doesn’t move forward just because it’s well-designed. It moves forward when the people who have to approve it feel that it belongs to them, too.”
That same lesson has guided some of his most significant achievements: transforming strategy from a document into real projects executed by teams aligned around a common vision.
What Sets Rochester Alumni Apart
When he looks at the alumni community, he finds a recurring trait regardless of the profession chosen.
“Rochester alumni are passionate about what they do. We have artists, writers, doctors, athletes, people dedicated to public policy, and even a President of Colombia. These are very different paths, but in all of them I see the same conviction to do well in whatever they’ve chosen.”
A Message for Future Generations
After a career spanning different sectors, countries, and cultures, his advice to students is clear:
“Never stop learning. Every place you go should become a laboratory. Whether it’s a new job, a new industry, or a new country, there will always be something to learn. And build genuine relationships. Take a genuine interest in people and their stories. More than once, it was those connections that opened a door for me that I never imagined I’d find.”




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