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Ana María Buriticá Alzate '00: liderazgo con propósito para transformar realidades

24 sept
7 min de lectura

Por Andrés Mojica, Coordinador del Centro de Exalumnos



Hay trayectorias profesionales que hablan de logros, cargos y experiencia. Y hay otras que, además, revelan una forma profunda de entender el liderazgo: como la capacidad de escuchar, articular, construir con otros y poner el conocimiento al servicio de la sociedad. La historia de Ana María Buriticá Alzate, exalumna del Colegio Rochester, promoción 2000, pertenece a esta segunda categoría.


Con más de 17 años de experiencia en cooperación internacional, gestión urbana, enfoque de género, derechos humanos y desarrollo territorial, Ana María ha dedicado su vida profesional a conectar lo local con lo global. Su trabajo ha estado orientado a fortalecer alianzas, diseñar políticas públicas y generar conocimiento útil para tomar mejores decisiones en beneficio de las comunidades.



Actualmente, se desempeña como Directora de Gestión de Conocimiento de la Secretaría Distrital de la Mujer de Bogotá, desde donde lidera el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género. Allí coordina procesos de investigación, análisis de información estratégica, indicadores y generación de evidencia para fortalecer políticas públicas enfocadas en la igualdad de género, la prevención de violencias contra las mujeres y la consolidación de estrategias que contribuyan a una ciudad más equitativa y segura.


Su camino profesional comenzó en el sector público, en el Departamento Nacional de Planeación, donde comprendió el valor de los datos y la evidencia en la construcción de políticas públicas. Más adelante, durante su experiencia en la Alcaldía de Bogotá, recorrió la ciudad y profundizó su conocimiento sobre el hábitat urbano, sus desafíos y sus oportunidades. Con el tiempo, su carrera evolucionó desde la gestión de proyectos y la cooperación internacional hacia posiciones de liderazgo estratégico, articulando entidades públicas, organismos internacionales, universidades, redes de ciudades y actores multilaterales.


Uno de los hitos que más destaca de su trayectoria es haber contribuido al posicionamiento de Bogotá como una ciudad reconocida por sus avances en políticas de cuidado, equidad de género y transformación cultural. Para Ana María, el impacto social no se construye desde una sola mirada, sino desde la capacidad de unir conocimientos, instituciones y comunidades alrededor de un propósito común.


Al mirar hacia atrás, Ana María reconoce que el Colegio Rochester tuvo una influencia profunda en la persona y profesional que es hoy. Recuerda un entorno que iba más allá de lo académico: un colegio que promovía el pensamiento crítico, la autonomía, la responsabilidad personal y la reflexión sobre el impacto de las propias decisiones en los demás.


“Aprendí que el liderazgo no consiste solamente en destacarse individualmente, sino en construir colectivamente, escuchar y actuar con propósito”, comparte. Esa visión ha marcado su manera de liderar equipos, trabajar con comunidades y aportar a procesos de transformación social.


Entre los aprendizajes que aún aplica en su vida cotidiana, Ana María destaca la responsabilidad, la coherencia, la empatía y la autonomía. También recuerda de manera especial la Teoría de la Elección de William Glasser, una filosofía que le dejó una comprensión clara sobre la importancia de hacerse cargo de las propias decisiones. Para ella, ese principio sigue siendo fundamental en su vida personal y profesional: elegir con conciencia, actuar con disciplina y mantener coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.


Su paso por el colegio también estuvo marcado por docentes que le enseñaron a pensar con profundidad, argumentar con criterio y confiar en sus propias ideas. Más que una sola persona, recuerda a varios profesores que dejaron huella en su manera de entender el aprendizaje y el liderazgo. Entre ellos, guarda un agradecimiento especial hacia Catana Bravomalo, a quien reconoce por haber fortalecido su vínculo con la música, una dimensión que sigue siendo esencial en su vida.


A lo largo de su carrera, Ana María ha enfrentado retos institucionales complejos, especialmente en contextos de alta presión donde es necesario articular múltiples actores, construir consensos y tomar decisiones estratégicas con información cambiante. Su respuesta ante estos desafíos ha sido fortalecer la escucha, priorizar con claridad y mantener siempre presente el propósito del trabajo.


Para ella, el liderazgo implica asumir responsabilidad incluso en escenarios difíciles. También significa entender que detrás de cada proceso hay personas, realidades y contextos que deben ser escuchados con respeto y sensibilidad.


Desde su perspectiva, los exalumnos del Colegio Rochester se distinguen por su liderazgo, autonomía, pensamiento sistémico y capacidad de adaptación. Son personas preparadas para trabajar en equipos diversos, asumir retos con iniciativa y actuar con criterio en un mundo cada vez más complejo.


A los estudiantes actuales, Ana María les deja un mensaje claro: aprovechar cada oportunidad para conocerse, desarrollar criterio propio y construir una visión del mundo con propósito. Les recuerda que las habilidades técnicas son importantes, pero que la empatía, la coherencia y la capacidad de trabajar con otros son las que realmente marcan la diferencia.


También los invita a comprender que el camino profesional no siempre es lineal. Muchas veces, afirma, los retos más difíciles son los que más enseñan. Por eso, mantener la curiosidad, la disciplina y la disposición para aprender constantemente será siempre una ventaja.


Y, fiel a una parte esencial de su propia historia, les deja una recomendación final: conservar el arte y el deporte como activos de vida. Espacios que permiten salir de la rutina, cultivar la sensibilidad y llenar el espíritu de felicidad.


La trayectoria de Ana María Buriticá Alzate refleja el impacto de una educación que forma personas autónomas, críticas y comprometidas con su entorno. Su historia es también una invitación a mirar el liderazgo no como una meta individual, sino como una herramienta para transformar realidades y construir, desde el conocimiento y el propósito, un mejor futuro para todos.



Ana María Buriticá Alzate '00: purpose-driven leadership to transform realities


By Andrés Mojica, Alumni Center Coordinator


Some professional careers are defined by achievements, titles, and experience. Others, however, also reveal a profound understanding of leadership: as the ability to listen, articulate, build relationships with others, and put knowledge at the service of society. The story of Ana María Buriticá Alzate, a 2000 graduate of Rochester School, falls into this second category.


With more than 17 years of experience in international cooperation, urban management, gender issues, human rights, and territorial development, Ana María has dedicated her professional life to connecting the local with the global. Her work has focused on strengthening partnerships, designing public policies, and generating useful knowledge to inform better decisions that benefit communities.


She currently serves as Director of Knowledge Management at the Bogotá District Secretariat for Women, where she leads the Observatory on Women and Gender Equity. There, she coordinates research processes, strategic information analysis, indicators, and evidence generation to strengthen public policies focused on gender equality, the prevention of violence against women, and the consolidation of strategies that contribute to a more equitable and safer city.


Her professional journey began in the public sector at the National Planning Department, where she came to understand the value of data and evidence in shaping public policy. Later, during her time at the Bogotá Mayor’s Office, she explored the city and deepened her understanding of the urban environment, its challenges, and its opportunities. Over time, her career evolved from project management and international cooperation toward strategic leadership roles, coordinating public entities, international organizations, universities, city networks, and multilateral actors.


One of the most notable milestones in her career is having contributed to positioning Bogotá as a city recognized for its progress in care policies, gender equity, and cultural transformation. For Ana María, social impact is not built from a single perspective, but rather from the ability to unite knowledge, institutions, and communities around a common purpose.


Looking back, Ana María acknowledges that Rochester School had a profound influence on the person and professional she is today. She recalls an environment that went beyond the academic: a school that promoted critical thinking, autonomy, personal responsibility, and reflection on the impact of one’s own decisions on others.


“I learned that leadership isn’t just about standing out individually, but about building collectively, listening, and acting with purpose,” she shares. That vision has shaped the way she leads teams, works with communities, and contributes to processes of social transformation.


Among the lessons she still applies in her daily life, Ana María highlights responsibility, consistency, empathy, and autonomy. She also has a special fondness for William Glasser’s Choice Theory, a philosophy that gave her a clear understanding of the importance of taking ownership of one’s own decisions. For her, this principle remains fundamental in both her personal and professional life: choosing consciously, acting with discipline, and maintaining consistency between what one thinks, says, and does.


Her time in school was also shaped by teachers who taught her to think deeply, argue thoughtfully, and trust her own ideas. More than any single person, she recalls several teachers who left a lasting impression on her understanding of learning and leadership. Among them, she holds a special place in her heart for Catana Bravomalo, whom she credits with strengthening her connection to music—a dimension that remains essential in her life.


Throughout her career, Ana María has faced complex institutional challenges, especially in high-pressure contexts where it is necessary to coordinate multiple stakeholders, build consensus, and make strategic decisions based on evolving information. Her response to these challenges has been to listen more attentively, prioritize clearly, and always keep the purpose of the work in mind.


For her, leadership means taking responsibility even in difficult situations. It also means understanding that behind every process there are people, realities, and contexts that must be listened to with respect and sensitivity.


From her perspective, Rochester School alumni stand out for their leadership, autonomy, systems thinking, and adaptability. They are individuals prepared to work in diverse teams, take on challenges with initiative, and act with judgment in an increasingly complex world.


Ana María has a clear message for today’s students: take advantage of every opportunity to get to know yourselves, develop your own judgment, and build a purposeful worldview. She reminds them that technical skills are important, but that empathy, consistency, and the ability to work with others are what truly make a difference.


She also encourages them to understand that a career path isn’t always linear. Often, she says, the most difficult challenges are the ones that teach us the most. That’s why maintaining curiosity, discipline, and a willingness to learn constantly will always be an advantage.


And, true to an essential part of her own story, she offers a final piece of advice: keep art and sports as vital parts of your life. They provide spaces that allow you to break out of the routine, cultivate sensitivity, and fill your spirit with happiness.


Ana María Buriticá Alzate’s career reflects the impact of an education that shapes individuals who are independent, critical thinkers, and committed to their communities. Her story is also an invitation to view leadership not as an individual goal, but as a tool for transforming realities and building—through knowledge and purpose—a better future for everyone.

2 comentarios


fapeb16861
30 sept

Then comes “Hint.” Suddenly, the meaning becomes more focused. A hint suggests guidance without completely giving away the answer. That combination makes strands hint sound like something designed for players who enjoy solving puzzles but occasionally need a tiny push.

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¿Se supone que los colegios como Rochester, con su enfoque en desarrollo integral y relaciones colaborativas, deben ignorar completamente que sus estudiantes adolescentes están expuestos a publicidad de casas de apuestas deportivas en Chile a través de redes sociales y plataformas deportivas? Creo que la respuesta honesta es que la educación digital y financiera debería ser parte del currículo, no algo que se evita por incómodo, porque nuestros jóvenes necesitan herramientas para navegar un mundo donde estas opciones existen. Para quienes quieran revisar análisis serio sobre cómo funcionan estas plataformas en contexto chileno, liderendeportes.com ofrece información de utilidad en https://www.liderendeportes.com/apuestas/es-cl/. La verdadera innovación educativa que propone Rochester podría incluir precisamente eso: enseñar a los estudiantes a tomar decisiones informadas y…

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