Curiosidad, servicio y trabajo en equipo: una vida para transformar realidades
- 9 abr
- 6 Min. de lectura
Por Andrés Mojica, Coordinador del Centro de Exalumnos

Claudia Puentes Riaño, egresada de la promoción 1991 del Colegio Rochester, describe su generación como una de las más unidas en la historia del colegio. Desde entonces, su vida ha estado marcada por la curiosidad intelectual, la disposición para trabajar en equipo y una profunda confianza en la capacidad de las personas para transformar su entorno.
Economista de la Universidad de los Andes, con estudios en Derecho Económico en la Universidad Externado de Colombia y una Maestría en Políticas Públicas de la University of Chicago, Claudia ha construido una trayectoria profesional diversa y poco convencional. Más que seguir una línea tradicional de cargos, su camino ha estado guiado por la búsqueda constante de sentido, impacto y aprendizaje.
Inició su vida laboral en Bogotá desde muy joven, con una orientación inicial hacia el sector privado. Sin embargo, el momento que redefinió su rumbo fue el programa de gobierno para Bogotá en 1998. La visión de una ciudad pensada para las personas —con andenes habitables, bibliotecas, transporte digno e inversión en calidad de vida para quienes más lo necesitan— conectó de inmediato con su sensibilidad social y la llevó a orientar su trayectoria hacia el sector público.
Desde entonces, ha asumido roles de liderazgo en múltiples escenarios. Ha participado en la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, liderado procesos de comunicación estratégica y de crisis en el sector privado, e impulsado iniciativas de alto impacto como Inteligencia Vial, una campaña de marketing social para la seguridad vial. También hizo parte de proyectos regionales en SAB Miller Latam y fue cofundadora de la Fundación ACRES, vinculada a la Cámara Colombiana de la Infraestructura, orientada a reducir la deserción en carreras de ingeniería.
Su vocación de servicio la llevó nuevamente al sector público como Directora de Catastro Distrital y posteriormente como Secretaria de Educación de Bogotá. Más recientemente, trabajó en TransMilenio liderando el desarrollo inmobiliario orientado al transporte, un campo que articula planificación urbana, infraestructura y bienestar ciudadano. Actualmente, ha regresado a la consultoría privada, acompañando proyectos en infraestructura, desarrollo inmobiliario, educación y cultura.
Un rasgo constante en su trayectoria es su capacidad para coordinar equipos interdisciplinarios. Claudia reconoce que su principal fortaleza no es saberlo todo, sino saber trabajar con expertos, escuchar, articular visiones diversas y construir soluciones colectivas. Esta habilidad —fundamental en contextos complejos— tiene raíces claras en su experiencia escolar, donde el trabajo en equipo era una práctica cotidiana.
Al referirse al Colegio Rochester, destaca una convicción clave: egresó sintiéndose capaz. Profesores como Mauricio Bautista, Elizabeth Ramírez, Iliana y Sandrita Fajardo sembraron en ella una confianza profunda, acompañada de rigor intelectual, estructura y sensibilidad humana. El colegio fue un espacio donde proponer era posible, donde las ideas eran bienvenidas y donde también se aprendía a asumir las consecuencias. Desde el Consejo Estudiantil hasta iniciativas culturales, incluso aquellas que no siempre salieron como se esperaba, el aprendizaje fue integral y auténtico.
El arte y la alegría también han sido fundamentales en su proceso. La danza abrió una relación distinta con el cuerpo, la emoción y el disfrute, una dimensión que hoy sigue siendo fuente de equilibrio, creatividad y salud integral, incluso en contextos de alta exigencia profesional.
Claudia entiende la salud integral como una combinación de amor propio, claridad de propósito, curiosidad constante y persistencia. Frente a los retos, su enfoque ha sido descomponerlos en partes manejables, adaptarse cuando es necesario y mantener su “centro de gravedad personal”. Para ella, una carrera sostenible es aquella que permite crecer sin perder conexión consigo misma.
Cuando habla de sus logros, no menciona cargos ni reconocimientos. Su mayor logro, afirma, es sentirse satisfecha con su vida y haber tenido la oportunidad de servir a su país desde distintos escenarios. Esa satisfacción nace de la coherencia entre lo que piensa, lo que hace y cómo se relaciona con los demás.
Finalmente, recuerda con especial cariño a su generación. Un grupo diverso que ha construido una amistad basada en el respeto, el afecto y la capacidad de gestionar las diferencias. Para Claudia, esta forma de relacionarse también es una contribución valiosa a la sociedad.
Su mensaje para los estudiantes actuales es claro: vivir con curiosidad, estudiar con rigor para aprender de verdad y cuidar las relaciones humanas. Porque el conocimiento abre puertas, pero el trabajo en equipo, la alegría y el bienestar son los que permiten recorrer el camino con propósito.
Curiosity, service, and teamwork: a life dedicated to transforming realities
By Andrés Mojica, Alumni Center Coordinator
Claudia Puentes Riaño, a member of the Class of 1991 at Rochester School, describes her cohort as one of the most united in the school’s history. Since then, her life has been shaped by intellectual curiosity, a willingness to work collaboratively, and a deep belief in people’s ability to transform their surroundings.
An economist from Universidad de los Andes, with studies in Economic Law at Universidad Externado de Colombia and a Master’s degree in Public Policy from the University of Chicago, Claudia has built a diverse and unconventional career. Rather than following a linear path of positions, her journey has been guided by a continuous search for meaning, impact, and learning.
She began her professional life in Bogotá at a young age, initially focused on the private sector. However, the turning point came with Bogotá’s 1998 government program. The vision of a city designed for people—with walkable sidewalks, libraries, dignified transportation, and investment in quality of life for those most in need—deeply resonated with her and led her to shift toward the public sector.
Since then, she has taken on leadership roles across multiple fields. She has contributed to the negotiation of the Free Trade Agreement with the United States, led strategic and crisis communications processes in the private sector, and driven high-impact initiatives such as Inteligencia Vial, a social marketing campaign focused on road safety. She also participated in regional projects at SAB Miller Latam and co-founded the ACRES Foundation, linked to the Colombian Chamber of Infrastructure, aimed at reducing dropout rates in engineering programs.
Her vocation for service led her back to the public sector as Director of the District Land Registry and later as Secretary of Education of Bogotá. More recently, she worked at TransMilenio leading transit-oriented real estate development, a field that integrates urban planning, infrastructure, and citizen well-being. She currently works in private consulting, supporting projects in infrastructure, real estate development, education, and culture.
A defining trait of her career is her ability to coordinate interdisciplinary teams. Claudia acknowledges that her main strength is not knowing everything, but knowing how to work with experts, listen carefully, integrate diverse perspectives, and build collective solutions. This essential skill has clear roots in her school experience, where teamwork was a daily practice.
When reflecting on Rochester School, she highlights a key takeaway: she graduated feeling capable. Teachers such as Mauricio Bautista, Elizabeth Ramírez, Iliana, and Sandrita Fajardo instilled in her a strong sense of confidence, combined with intellectual rigor, structure, and human sensitivity. The school was a space where ideas were welcomed and where students learned to take responsibility for their actions. From Student Council experiences to cultural initiatives, even those that did not go as planned, learning was authentic and meaningful.
Art and joy have also played a central role in her life. Dance opened a new relationship with her body, emotions, and the joy of being alive—something that continues to provide balance, creativity, and holistic well-being, even in demanding professional contexts.
Claudia understands holistic health as a combination of self-awareness, clarity of purpose, constant curiosity, and persistence. When facing challenges, she breaks them into manageable parts, adapts when necessary, and maintains her “personal center of gravity.” For her, a sustainable career is one that allows growth without losing connection with oneself.
When speaking about her achievements, she does not mention titles or awards. Her greatest accomplishment, she says, is feeling fulfilled with her life and having had the opportunity to serve her country from different roles. That sense of fulfillment comes from the alignment between what she thinks, what she does, and how she relates to others.
Finally, she speaks fondly of her generation—a diverse group that has built lasting friendships based on respect, care, and the ability to navigate differences. For Claudia, this way of relating to others is also a meaningful contribution to society.
Her message to current students is clear: live with curiosity, study with rigor to truly learn, and nurture human relationships. Knowledge opens doors, but teamwork, joy, and well-being are what allow us to move forward with purpose.





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