María Parra – promoción 2020: investigar, formular y transformar desde la educación y la política pública
- 16 abr
- 5 Min. de lectura
Por Andrés Mojica, Coordinador del Centro de Exalumnos

Desde sus años en el Colegio Rochester, María Parra se distinguió por su curiosidad intelectual y su interés genuino por el aprendizaje. Hoy, como economista y estudiante de maestría, su camino profesional refleja una vocación coherente por aportar al mejoramiento de la educación y las políticas públicas en Colombia.
Cuando se le pregunta por el origen de ese interés, María lo tiene claro: el colegio fue un punto de partida fundamental. “Desde muy joven me gustaba estudiar y cuestionar. Siempre me pregunté cómo se podían hacer mejor las cosas, especialmente en educación, que es una de las herramientas más poderosas para transformar el país”, señala.
En ese proceso formativo, recuerda con especial gratitud a dos profesoras que marcaron su trayectoria: Michelle y Miss Sally. Más allá de los contenidos académicos, ellas la impulsaron a pensar la educación desde nuevas perspectivas y, sobre todo, a confiar en sí misma. “Ellas creyeron en mis capacidades incluso antes de que yo lo hiciera. Ese acompañamiento fue clave para atreverme a asumir retos cada vez más exigentes”, comenta.
Con ese impulso, al graduarse decidió estudiar Economía en la Universidad de los Andes, con el propósito de comprender a fondo los desafíos de política pública en Colombia y aportar, desde el conocimiento, a su solución. Durante la carrera encontró un camino que articulaba su vocación académica con el impacto social: la investigación. Su trabajo en evaluaciones de impacto junto a Sandra García y Darío Maldonado le permitió analizar el sector educativo con rigurosidad, identificar falencias estructurales y proponer soluciones basadas en evidencia.
Este interés la llevó a continuar su formación con una maestría en Economía y una doble titulación en Políticas Públicas, fortaleciendo sus herramientas analíticas y su capacidad de diseño institucional. Posteriormente, durante sus prácticas profesionales, complementó este enfoque desde la formulación de políticas públicas a nivel territorial. En su último semestre se vinculó a UrbanPro, una consultora enfocada en desarrollo territorial, donde ha participado en la construcción de instrumentos de política pública junto a gobiernos subnacionales en distintos departamentos del país.

“Trabajar desde lo local cambia completamente la perspectiva. Permite entender las realidades del país desde el territorio, escuchar a las comunidades y diseñar soluciones más pertinentes”, explica. En su rol actual, María participa en procesos de diagnóstico y diseño que implican trabajar con actores diversos —funcionarios públicos, equipos técnicos y comunidades—, lo que exige una alta capacidad de articulación y trabajo colaborativo.
En este punto, reconoce de manera explícita el aporte del Colegio Rochester a su desempeño profesional. “En el colegio aprendí competencias clave como el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y el liderazgo empático. Creo que eso distingue a los egresados del Rochester: lideramos entendiendo a los demás, adaptándonos a distintos contextos y construyendo soluciones colectivas”.
Uno de los mayores desafíos de su etapa actual ha sido lograr un balance entre el trabajo, la maestría, el tiempo personal y el deporte. Sin embargo, María lo asume como parte integral de su desarrollo. Su experiencia en el equipo de natación del colegio, bajo la guía de su entrenador Norberto, le enseñó a organizar el tiempo, a ser disciplinada y perseverante. “Aprendí que las metas grandes no se logran de un día para otro, sino con constancia, organización y esfuerzo diario”. Hoy, ese aprendizaje es clave para su concepto de salud integral, entendida como el equilibrio entre lo profesional, lo personal y lo físico.
Finalmente, al dirigirse a los estudiantes actuales del colegio, María deja un mensaje claro: disfrutar el proceso. “Muchas veces nos enfocamos solo en alcanzar la meta, pero esos momentos son breves. El camino es largo y ahí es donde realmente ocurre el aprendizaje. Vivirlo con conciencia, aceptar los retos y aprender de cada etapa es lo más valioso”.
María Parra – class of 2020: researching, designing, and transforming through education and public policy
By Andrés Mojica, Alumni Center Coordinator
Since her years at Rochester School, María Parra has stood out for her intellectual curiosity and genuine interest in learning. Today, as an economist and master’s student, her professional path reflects a consistent commitment to improving education and public policy in Colombia.
When asked about the origin of that interest, María is clear: the school was a fundamental starting point. “From a very young age, I liked to study and question things. I always wondered how things could be done better, especially in education, which is one of the most powerful tools for transforming the country,” she explains.
During that formative process, she remembers with special gratitude two teachers who shaped her path: Michelle and Miss Sally. Beyond academic content, they encouraged her to think about education from new perspectives and, above all, to trust herself. “They believed in my abilities even before I did. That support was key to my willingness to take on increasingly demanding challenges,” she says.
With that foundation, upon graduating she decided to study Economics at Universidad de los Andes, aiming to deeply understand public policy challenges in Colombia and contribute to their solutions through knowledge. During her studies, she found a path that connected her academic vocation with social impact: research. Her work on impact evaluations alongside Sandra García and Darío Maldonado allowed her to rigorously analyze the education sector, identify structural gaps, and propose evidence-based solutions.
This interest led her to pursue a master’s degree in Economics and a dual degree in Public Policy, strengthening her analytical tools and institutional design skills. Later, during her professional internships, she complemented this approach through public policy formulation at the local level. In her final semester, she joined UrbanPro, a consulting firm focused on territorial development, where she has contributed to the design of public policy instruments alongside subnational governments across different regions of the country.
“Working at the local level completely changes your perspective. It allows you to understand realities from the ground up, listen to communities, and design more relevant solutions,” she explains. In her current role, María participates in diagnostic and design processes involving diverse stakeholders—public officials, technical teams, and communities—which requires strong coordination and collaboration skills.
In this regard, she explicitly acknowledges the contribution of Rochester School to her professional development. “At school, I learned key skills such as teamwork, effective communication, and empathetic leadership. I believe that is what distinguishes Rochester graduates: we lead by understanding others, adapting to different contexts, and building collective solutions.”
One of the main challenges of her current stage has been balancing work, graduate studies, personal time, and sports. However, María sees this as an integral part of her development. Her experience on the school swim team, under the guidance of her coach Norberto, taught her time management, discipline, and perseverance. “I learned that big goals are not achieved overnight, but through consistency, organization, and daily effort.” Today, that lesson is central to her concept of holistic health, understood as the balance between professional, personal, and physical dimensions.
Finally, addressing current students, María shares a clear message: enjoy the process. “We often focus only on reaching the goal, but those moments are brief. The journey is long, and that is where real learning happens. Living it consciously, embracing challenges, and learning from each stage is what truly matters.”





Recuerdo cómo estudiaba en la escuela y en la universidad: ¡fue una pesadilla! Me cansaba tanto que ahora no les prohíbo a mis hijos descansar un poco y jugar. Yo mismo también empecé a jugar, desde que por casualidad encontré el sitio https://apuestas-en-linea.com.pr/seguras/ y leí ahí sobre juegos que me interesan. Más tarde, un amigo me pasó un enlace a https://apuestas-en-linea.uy/seguras/, donde encontré aún más juegos interesantes para mí. ¿Por qué escribo esto? Estudiar está bien, pero tampoco hay que olvidarse de descansar.